PASTORAL

ELEGIR PARA SOÑAR. Curso 2018-19

OBJETIVOS DE PASTORAL

  • Recuperar en lo educativo la capacidad de asombro y contemplación, dejando hueco a Dios, a su novedad y a su sueño. Acoger la vida, para darla, ofrecerla y compartirla.
  • Elegir para vivir plenamente, sabiendo que hay sueños por construir. Hay decisiones que nos hacen soñar con algo grande, que nos ilusionan. Nos hacen ver que nuestra vida tiene un para qué, pequeñas decisiones que nos hacen vislumbrar un horizonte grande y profundo, un horizonte mucho mayor que los modelos de éxito que nos venden socialmente.
  • Confiar en Dios para la toma de decisiones. Él suscita en nuestro corazón las posibilidades que nos van a dar más vida, aquellas que nos van a hacer crecer más. Se trata de saber reconocer esas posibilidades, de discernir cómo Dios se mueve en nuestro corazón.

          Elegir es una acción fundamental en la vida. Elegimos constantemente. Unas elecciones son cotidianas y otras son fundamentales, pero todas ellas nos ayudan a crecer y nos recuerdan que en la vida es importante decidir de una forma sosegada, paciente y valiente. En este curso, nos haremos conscientes de las diferentes opciones, posturas y planes que tenemos y también los deseos que surgen. Aprender a decidir con la cabeza y con el corazón y también a saber que en medio de las decisiones de la vida, está Dios que pasa por nuestras vidas.

          El lema de este año es “ELEGIR PARA SOÑAR”, nos enseñará a caer en la cuenta de la importancia de elegir en la vida. No podemos no elegir, estamos continuamente eligiendo, decidiendo: escuchar o no, hablar o no, ayudar o no, salir o no, descansar o no, etc. Lo importante es que seamos cada uno de nosotros y no las circunstancias o presiones las que elijan por nosotros. Si tú no eliges, si tú no sabes elegir, otros lo harán por ti, pero no hemos de olvidar que antes de que nosotros elijamos Dios mismo nos ha elegido a nosotros, ha elegido amarnos incondicionalmente, cuidarnos, hacernos crecer.

           Además, hemos de ser conscientes que las decisiones que vamos tomando van trazando un camino, nos van dirigiendo hacia un horizonte. Hay decisiones que nos hacen soñar con algo grande, que nos ilusionan. Nos hacen ver que nuestra vida tiene un para qué, pequeñas decisiones que nos hacen vislumbrar un horizonte grande y profundo, un horizonte mucho mayor que los modelos de éxito que nos venden socialmente.

           En cambio hay otras decisiones que nos van desgastando, haciendo que no deseemos nada más que nuestro propio interés, el cual siempre queda insatisfecho y no sueña con nada que le movilice sino que espera que todo se lo den.

           Dios cuenta con nuestras decisiones, no somos marionetas en sus manos, nos da la posibilidad continua de elegir, y por ello también de equivocarnos. Él suscita en nuestro corazón las posibilidades que nos van a dar más vida, aquellas que nos van a hacer crecer más. Se trata de saber reconocer esas posibilidades, de discernir cómo Dios se mueve en nuestro corazón.

conMUÉVETE

No es un lema cualquiera. No son sólo un juego de  palabras…

Dios nos pide movernos en la vida. Eso de estar quietos, parados, sin cambiar nada de nosotros ni de lo que nos rodea no tiene nada que ver con Dios ni con los cristianos. ¡Tenemos que movernos! ¡Dios nos pide movernos! ¡Muévete!

 

Pero para nosotros “movernos” está relacionado con la capacidad de ver lo que sucede en el mundo, sentir con él y abrazar las situaciones que necesitan de nuestro corazón y nuestra ayuda. Es lo que sucede con el buen samaritano de la parábola. Por eso… ¡conmuévete!

 

Nos movemos y nos conmovemos porque Dios así nos lo ha enseñado. Él es el primero en ver, sentir y abrazar nuestras historias. Sin Él nada sería igual, ni tampoco podríamos dar profundidad a lo que hacemos, por muy bien que esté. De ahí el último grito: ¡Con Dios muévete!

Moverse, conmoverse, moverse con Dios… es la fórmula de la providencia. Dios está tremendamente volcado en nuestra vida, decide no apartarse de nosotros, quiere extender en nosotros y en nuestro mundo su providencia. ¿Estás dispuesto a serlo para los demás?.

 

Pequeños gestos. Y es que para poder cambiar el mundo, para poder darle sabor y consistencia lo primero que hay que hacer es empezar a moverse, sí, a menear un poco el culillo de nuestros asientos, y ponerse manos a la obra. Porque la gente está cansada de discursos y discursos, palabras y palabras… ¡Hacen falta gestos! Por eso este año nos vamos a invitar todos a movernos. A desestabilizar un poco nuestra vida. A dejarnos descolocar por Dios y a permitir que sea Él el que mueva nuestras cosas y busquemos juntos lo mejor. Para  cambiar el mundo no hay fórmulas mágicas… pero sí una fórmula que es capaz de movernos del sitio.

 

PONER EN MARCHA EL CORAZÓN DESDE LA INTERIORIDAD, LA GRATITUD Y EL COMPROMISO

En el curso que ahora iniciamos, queremos poner por obra lo que Jesús dijo e hizo, cada uno –eso sí- desde sus posibilidades y en su etapa correspondiente. Este compromiso se materializa en la opción de tender una mano, de optar por el servicio y la entrega generosa en aquellas causas que consideramos más nobles.

 Dedicaremos cada mes del curso escolar a un compromiso concreto y particular.

¿Por qué el COMPROMISO?

Ayuda a nuestros alumn@s a sensibilizarse con las necesidades de su entorno. Les hace partícipes activamente en la realidad social que les toca vivir. Es imprescindible para poner por obra la vida misma de Jesús de Nazaret.

¿Para qué el COMPROMISO?

Para corresponsabilizarse con el mundo. Sentirlo propio. Es una opción por la libertad, por la justicia, por la solidaridad. Es una renuncia a la superficialidad, a lo que suma insustancialidades que acaban conculcando a tantos jóvenes en el hastío de la indiferencia en el látigo de la desidia que evita lograr la felicidad de lo pleno y lo puro.

¿Cuándo el COMPROMISO?

Siempre. En los ámbitos propios donde nos movemos. Ante las necesidades apremiantes que nos rodean.

¿Con quién el COMPROMISO?

Con todos. Especialmente con los más necesitados. Aquellos que demandan ayuda de todo tipo, material, espiritual, etc. Un compromiso con la vida misma. Será el reflejo más brillante de nuestro ser cristianos de hoy y de siempre.

LUNES 17 DE OCTUBRE

CURSO 2016-17. ¡DEJA SER!

Este curso 20016-17  queremos trabajar en nuestros colegios el valor del respeto como algo que constituye la base de todo lo demás. El respeto como la base fundamental para una convivencia sana y pacífica entre los miembros de una sociedad, de una familia, de una comunidad educativa…

El lema que hemos pensado para enmarcar todo el trabajo en torno al valor del respeto es ¡Deja ser! El texto bíblico en el que nos apoyaremos será el siguiente fragmento del evangelio de Mateo, “Todo lo que os gustaría que hicieran los demás con vosotros, hacedlo vosotros con ellos” (Mt 7,12).

Con la expresión ¡Deja ser! queremos expresar algo que va mucho más allá del “deja que cada uno haga lo que le dé la gana”. La expresión ¡Deja ser! conlleva “permite ser, facilita ser, promueve ser, reconoce ser, fomenta ser, apuesta ser, agradece ser, saborea ser, sueña ser, cree ser… un sinfín de acciones que son precisamente las que queremos llevar a cabo.

¡Deja ser! habla de acompañamiento, de trabajo, de don, de responsabilidad, de tiempo, de libertad, de mirada, de los otros, de posibilidad, de crecimiento, de aprendizaje, de agradecimiento… es, sin duda, un lema que sugiere muchas pistas de trabajo para profesores, alumnos y familias.

Lunes 22 de febrero

Lunes 15 de febrero

Miércoles 10 de febrero

Lunes 1 de febrero